03
Diciembre, DÍA DEL MÉDICO
En
1953, el día 3 de diciembre fue propuesto por la Federación Médica Argentina, a
través del Profesor Remo Bergoglio, en el Congreso Panamericano celebrado en
Dallas (Texas), en homenaje al nacimiento del Dr. Carlos Finlay (1833-1915),
médico cubano que descubrió al mosquito trasmisor de la fiebre amarilla.
La
fiebre amarilla fue estudiada clínicamente durante años y años. Los estudios de
Finlay comenzaron en 1865 y resultaron determinantes.
En
1901, la Junta de la Fiebre Amarilla del Coronel Walter Reed confirmó y amplió
la teoría de Finlay. En esa instancia, las condiciones estaban dadas para las
iniciativas de erradicación que no solamente alejaron la enfermedad del Caribe,
sino que permitieron la conclusión del Canal de Panamá.
Finlay
formó parte de un comité de organizador que en 1902 tuvo a su cargo la creación
de la nueva Oficina Sanitaria Internacional (precursora de la OPS). En agosto
de 1956 Argentina adhirió oficialmente a la conmemoración por iniciativa del
Colegio Médico de Córdoba, avalada por la Confederación Médica Argentina y
oficializada por decreto del gobierno nacional.
¿Quién
fue Carlos Juan Finlay?
Carlos
J. Finlay nació en la ciudad de Camagüey el 3 de diciembre de 1833, fruto del
matrimonio integrado por el doctor Edward Finlay, natural de Escocia, médico
graduado de las Universidades de La Habana y Lima, y de Elizabeth de Barrés,
nacida en Puerto España, Trinidad Tobago.
Hizo
sus estudios secundarios en Rouen, Francia y se graduó de Doctor en Medicina en
1855 en el Jefferson Medical College de Filadelfia. Incorporó su título a la
Universidad de La Habana en 1857.
Fue
miembro de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales y el
Secretario de su Sección de Ciencias. En esta corporación ocupo muchos cargos y
recibió varias distinciones y honores por su trabajo científico.
En
1881 dio a conocer en la Conferencia Sanitaria Internacional de Washington su
teoría sobre el contagio de enfermedades, con la cual resolvió de manera
admirable las pugnas y contradicciones entre los defensores del contagionismo y
del anticontagionismo.
Allí
se refirió a la existencia de una corriente demostrable científicamente,
diferente al contagionismo y al anticontagionismo, y basada en la transmisión
de
enfermedades
de un individuo enfermo a otro sano por conducto de vectores biológicos.
Mediante
la aplicación de esta teoría a la propagación de la fiebre amarilla, descubrió
que el mosquito Aedes Aegypti era el único agente capaz de transmitirla.
Finlay
creó el método experimental de producir formas atenuadas de la fiebre amarilla
en los seres humanos, lo que no sólo le permitió comprobar la veracidad de sus
concepciones y descubrimientos, sino también iniciar el estudio de los
mecanismos inmunológicos de las enfermedades infecto contagiosas.
Formuló
las reglas básicas para la erradicación del mosquito, con lo que dio inicio al
método sanitario-social conocido como lucha antivectorial que aún se practica.
Finlay
fue un científico integral pues, a su trascendental obra en relación con la
fiebre amarilla, unió su dedicación al estudio de otras dolencias como la
lepra, las enfermedades de la visión, la malaria, el beriberi, la corea, la
tuberculosis y el absceso hepático.
Fue
él incluso quien primero descubrió la existencia en Cuba de enfermedades como
el bocio exoftálmico, la filariasis y la triquinosis; se adelantó a Carl von
Rokitansky en la afirmación del origen hídrico del cólera y su observación
sobre el tétanos infantil posibilitó hacer descender la mortalidad por dicha
causa.
Su
gran contribución para liberar al género humano de los terribles estragos de la
fiebre amarilla y erradicar otras enfermedades, lo convirtieron en benefactor
de la humanidad.
Tras
haber fundado y dirigido la organización de la salud pública cubana en los
inicios del período republicano en Cuba, falleció en La Habana el 20 de agosto
de 1915, a
la edad de 82 años.
En
el aniversario 170 de su natalicio, el nombre de Carlos J. Finlay permanece
vigente, en virtud de los nuevos cauces que abrió al desarrollo de la Biología,
la Medicina Tropical, la Epidemiología y la Entomología.
¿Qué
es la fiebre amarilla?
La
fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la
picadura de ciertas especies de mosquitos. Puede ser grave y provocar la
muerte. No tiene tratamiento, pero puede prevenirse:
*
A través de la vacuna específica
*
Usando repelentes
*
Utilizando ropas de mangas largas y de colores claros y uniformes
*
Colocando mosquiteros en tu vivienda
*
Eliminando los recipientes que puedan acumular agua en las viviendas
*
Teniendo mosquiteros, aire acondicionado y/o ventilador en el lugar de
hospedaje.
¿Cómo
se transmite?
La
transmisión sólo se produce por la picadura de ciertas especies de mosquitos
infectados. No se transmite a través de contacto personal u objetos.
Si
bien cualquier persona puede contraer la fiebre amarilla, las personas de mayor
edad y los niños, tienen mayor riesgo de presentar una enfermedad grave.
Existe,
para consultas, una línea gratuita de la Secretaría de Gobierno de Salud de la
Nación por dudas o consultas sobre fiebre amarilla: 0800-222-1002
Fuente:
www.elpatagonico.com www.argentina.gob.ar www.sld.cu/sitios/carlosjfinlay/biografia.htm


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